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martes, 31 de enero de 2012

PROPUESTA PARA COMBATIR LOS OBSTÁCULOS QUE DIFICULTAN EL CAMBIO EN LA EVALUACIÓN, COMO PARA SATISFACERLAS CONDICIONES PARA UNA EVALUACIÓN PRODUCTIVA.

ALEX DUVE

Antes que cualquier propuesta se debe abordar los principales obstáculos que dificultan el cambio en la evaluación, en pro de un análisis que permita emitir alguna propuesta, pero principalmente los talantes de una cultura de evaluación en progreso y en consecuente la mejora de la escuela misma.


Primeramente hay que mencionar los costos que conlleva una evaluación a nivel macro, puesto el costo para una alta calidad en la evaluación ha sido astronómico, debido a que en esta época se evalúa en todos los niveles educativos, tanto a las instituciones como a cada uno de los componentes que están tácitos en la educación; y al mismo tiempo los resultados de dichos esfuerzos en la evaluación, como en las pruebas nacionales estandarizas, no han tenido la incidencia esperada en pro de una mejorar de la educación básica.

¿Gastamos tanto dinero en evaluaciones que finalmente no nos dicen cómo podemos mejora la enseñanza y el aprendizaje? Tiburcio Moreno Olivos.

Otro tras pie de cambio evaluativo es la desigualdad, puesto los alumnos que se encuentra en situaciones desfavorables juegan un papel invertido, ya que, en vez de ser los puntos focales de mejora y de apoyo, juegan un papel de potenciadores de desigualdad educativa o de resultados, debido a la falta de equidad educativa en la que se encuentra sumergida la educación en nuestro país.


También la enseñanza está centrada en contenidos que con frecuencia resultan excesivos e irrelevantes, lo que impide un aprendizaje significativo, así como una evaluación que busca verificar la capacidad del alumno para responder de memoria a las cuestiones que se les realizan a los alumnos, en vez de generar el pensamiento deductivo en el estudiante, y a la vez ese proceso valorativo de calificar más que evaluar, lleva al fracaso escolar cuya fuente es primordial son la pruebas o exámenes, y estas evaluaciones desconocen la historia, el contexto y la cultura de cada escuela; ignoran la formación y la experiencia (o falta de ésta) de los profesores; los docentes utilizan los contenidos como hechos aislados, clasificaciones, definiciones y convenciones que el alumno adquiere y después no sabe cómo utilizar.

“Entre más estandarización y prescripción de currículum se logra, es probable que se consiga menos aprendizaje” (Darling-Hammond).

Y exactamente las pruebas estandarizadas son otra dificultad, si se utilizan solo para recolectar datos y aplicar incentivos, no funciona para promover la cultura evaluativa. Ahora se evalúa al inicio, durante y al final del período lectivo, eso hace parecer de una forma inevitable que si se evalúa mucho, trae consigo calidad o inclusive para la sociedad es un factor de calidad, y tanto PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos) como ENLACE (Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares), revela que la evaluaciones con pruebas estandarizadas no están favoreciendo a potenciar los aprendizajes de los alumnos.

“Algunos profesores construyen pruebas que son tan vacías que no evalúan nada” (2007)
Buckman
Otro problema de las pruebas es que:
·         Fomentan en los alumnos la pasividad.
·         Los alumnos son forzado a comprometerse con la memorización.
·         Los alumnos son orientados para dar una respuesta “correcta”, antes que para pensar por sí mismos.
·         Es inevitable la presión administrativa por la medición de los resultados.

¿Es ético derrochar los escasos recursos en evaluaciones que sólo sirven para confirmar lo que ya sabemos: que los niños pobres e indígenas de este país son los que obtienen los peores resultados educativos? Tiburcio Moreno Olivos

Otro problema son las confusiones de la evaluación, en este caso, las funciones, que cumple la evaluación pueden ser varias: la rendición de cuentas del subsistema encargado de la formación de maestros en el país, aunque también puede ser la clasificación y jerarquización.

No hay que perder de vista que el aprendizaje es demasiado complejo y la evaluación demasiado imperfecta para dar cuenta de esa complejidad. “Moreno Olivos”

Pero el problema principal es la voluntad de cambiar las concepciones y paradigmas de evaluación y de la misma educación, tal vez unos por falta de tiempos, porque carecen de los recursos para actualizarse o simplemente no les interesa; y por el simple hecho de ser profesores no significa que los docentes sepan bien cómo evaluar el aprendizaje de sus alumnos, conllevando con esto al docente a caer en errores involuntarios o convirtiéndose en profesores arbitrarios.

Un ejemplo claro es lo que permea en Estados Unidos, donde afirma Trevisan, que los hallazgos indican que en la mitad de los Estados no se requiere tener competencia en evaluación para obtener licencia de profesor.


Antes de verter las propuestas es necesario mencionar la importancia de que la cultura de la evaluación ha entrado con gran fuerza a México, fuerza capaz de logar imponerse, para encaminar a la educación de nuestro país a la tan anhelada calidad educativa que se ha venido buscando en tiempos recientes y no tan recientes a la vez, y es por eso que para combatir las dificultades que impiden que la evaluación llegue al núcleo de las aulas y para poder mejorar la enseñanza y el aprendizaje se presentan las siguientes propuestas:


Con la cultura escolar se genera cambio, es decir la cultura consigo misma trae arrastres muy positivos que prevalecerán sobre las dificultades y los obstáculos con que se enfrente la evaluación, y nada ataca mejor que la cultura en cual astro social; ahora para que se genere una cultura escolar es necesario empezar desde y para el mismo ambiente educativo, tomando en cuenta aspectos tan pequeños como:

1.       Respetar las normas escolares.
·         El uso del uniforme.
·         El horario.
2.       El cumplimiento de los 200 días  y vacaciones.
3.       Los espacios escolares.
4.       El mobiliario.
5.       Sistema de sanciones.
6.       Estímulos y recompensas.
7.       Estructuras de las clases.
8.       Y por supuesto la evaluación… entre otros aspectos.

Por lo tanto la cultura escolar es la adquisición de buenos hábitos pedagógicos, que influyan positivamente a partir de los micro a lo macro y viceversa, según el actor en escena, desde el sistema educativo hasta los mismos alumnos, y de los mismos alumnos hasta los órganos evaluadores (pero el actor más relevante de cambio, en pro de una cultura escolar es el docente).


Es ineludible que los docentes deben tener alguien que los supervise, pero no alguien que los martiricé, es decir los docentes deben tener más libertad en su actuar y menos necesidad de cumplir con actividades administrativas, aunque que quede claro que dichas actividades son importantes siempre y cuando no sirvan de presiones innecesarias, y para esto es necesario comprender:

1.       Que el docente es un actor insustituible, siempre y cuando cumpla con sus labores de una manera adecuada, para así obtener una libertad.

2.       Las autoridades deben regular las normas, para poder dar libertad de una manera organizada pero que no luzca como presión, como diría Ramon de Campoamor “La libertad no consiste en hacer lo que se quiere, sino en hacer lo que se debe”


Para que exista una cultura en la escuela, existe una dimensión a destacar que es la de evaluación y para eso es necesario cambiar la manera en que se enseña en las escuelas, por lo cual para que se pueda producir dicha permuta, debe existir un cambio en la evaluación como lo dice Moreno Olivos (2002) “…un elemento clave de la forma en que un profesor enseña es su sistema de evaluación”, y dentro del cambio debe existir:

1.       Enseñanza para la comprensión, es decir que los contenidos sea abarcados con el fin de comprender la realidad.
2.       Que la cultura de la evaluación este sincronizada con un enfoque constructivista de la educación, para que el estudiante adquiera aprendizajes significativos.
3.       El profesor debe ser una facilitador, no una persona que transfiere información, sino un docente que provee oportunidad (Birenbaum).
4.       Disposición para el cambio, puesto si la evaluación potencialmente representa la llave de cambio, también constituye el obstáculo más grande (Broadfoot, 2002).


Otro reto es que los docentes sean profesionales, profesionales en su planeación de actividades para abordar contenidos, profesionales en la aplicación de los contenidos pero sobre todo profesionales en su forma de evaluar. Se trata de que el profesor esté dispuesto a hacer una apuesta por un cambió, cambió que es de origen intelectual que exige tres condiciones:

1.       Tener conocimiento, para poder innovar en su evaluación.
2.       Querer cambiar, porque puede tener el conocimiento pero simplemente no querer hacerlo.
3.       Poder cambiar, porque aunque se tenga el conocimiento y se esté dispuesto al cambio, de nada vale si las condiciones son inabordables.


La evaluación puede cumplir distintas funciones, pero lo que debe quedar claro es que todas éstas son funciones administrativas, no pedagógicas. Entonces la función primordial de la evaluación es que sirva para la mejora de la enseñanza y el aprendizaje en el aula.

Los resultados de una evaluación administrativa pueden servir para informar políticas y para tomar decisiones sobre programas educativos importantes. Pero tales pruebas por sí mismas no pueden producir la deseada mejora de la escuela porque los test no tratan directamente con asuntos de la efectividad del profesor o de la motivación del estudiante (Stiggins, 1999: 191).

Es muy importante que la evaluación se vista cómo es, una herramienta de progreso no una herramienta administrativa de etiquetar quién sabe más de los contenidos programados o quién sabe menos, o en el peor de los caso quién tiene los contenidos mejor memorizados.

Por lo tanto es necesario hacer algo con los resultados de evaluación y no sólo con las calificaciones que permiten hacer estadísticas, qué se evalúa y cómo se evalúa es algo ya muy trillado, lo importante es ¿Qué se hace con los resultados? la evaluación debe cumplir con su función pedagógica de promover una tarea formativa, tarea formativa que se aplicar en el momento que los docentes no confunda esto termino acuñados en la educación.

El éxito surge en la unión, y de ahí debemos de partir no podemos hacer a un lado lo cualitativo de lo cuantitativo, lo sumativo de lo formativo. Por lo tanto es indispensable encontrar un punto de equilibro donde converjan estos tipos de evaluación y así poder cumplir con la función pedagógica de ayudar a mejorar, pero sobre todo crear una cultura de escuela, una cultura escolar y una cultura evaluativa.
Moreno Olivos Tiburcio, “La cultura de la evaluación y la mejora de la escuela”

ALEX DUVE / Autor & Editor

Blogger y amante de la educación. AlexDuve por una educación integral

Coprights @ 2016, AlexDuve Editado | Por AlexDuve