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miércoles, 22 de agosto de 2012

Como haver Investigación Cualitativa

ALEX DUVE

CÓMO HACER INVESTIGACIÓN CUALITATIVA
Fundamentos y metodología

J.L. Alvarez-Gayou (2003)


Capítulo 1

INTRODUCCIÓN A LA INVESTIGACIÓN CUALITATIVA

La ciencia ha sido y es uno de los más importantes motores para el desarrollo del ser humano en muy diversos aspectos.

Durante muchos años y probablemente inspirados en las ciencias naturales, juntamente con el paradigma predominante del positivismo, los científicos se enmarcaron en la corriente conocida corno cuantitativa.

Los estudiosos de la ciencia de la conducta y de las ciencias sociales tampoco escaparon de esta influencia, y por difícil que pareciera asumir esta visión para los complejos fenómenos motivo de su estudio, fueron hábiles en extremo para lograr encajar los fenómenos y los sujetos en este esquema.

Las características generales de este paradigma son:

         El punto de partida del científico es la realidad, que mediante la investigación le permite llegar ala ciencia. El científico observa, descubre, explica y predice aquello que lo lleva a un conocimiento sistemático de la realidad [Tamayo 1994].
         Los fenómenos, los hechos y los sujetos son rigurosamente examinados o medidos en términos de cantidad, intensidad o frecuencia.
         La realidad se considera estática.
         Se pretende objetividad en el investigador.
         Las situaciones «extrañas» que afecten la observación y la objetividad del investigador se controlan y evitan.
         Se considera que hay una realidad allá afuera que debe ser estudiada, capturada y entendida [Taylor y Bogdan 1996].

Él método científico es la suma de los principios teóricos, las reglas de conducta y las operaciones mentales y manuales que se usaron en el pasado y siguen usando los hombres de ciencia para generar nuevos conocimientos científicos [R. Pérez Tamayo 1990].

Los principales esquemas que en la historia se han propuesto sobre este método pueden clasificarse en cuatro categorías:

         Método inductivo-deductivo. Las ciencias se inician con observaciones individuales, a partir de las cuales se plantean generalizaciones cuyo contenido rebasa los hechos observados en un principio. Las generalizaciones permiten hacer predicciones cuya confirmación refuerza y cuyo fracaso debilita tales predicciones, y puede obligar a, modificarlas o hasta rechazarlas. El método inductivo-deductivo acepta la existencia de una realidad externa y postula la capacidad del ser humano para percibirla por medio de sus sentidos y entenderla por medio de su inteligencia. Usaron este método Aristóteles y sus comentaristas medievales, Francis Bacon, Galileo, Newton, Locke, Herschel, Mill, los empiristas, los positivistas lógicos, los operacionalistas y los científicos contemporáneos en general.
         Método a priori-deductivo. El conocimiento científico se adquiere por medio de la captura mental de una serie de principios generales, a partir de los cuales se deducen sus factores particulares, que pueden o no ser demostrados objetivamente. Estos principios generales pueden provenir de Dios o bien poseer una existencia ideal, pero en ambos casos son invariables y eternos. Este método lo utilizaron Pitágoras, Platón, Arquímedes, Descartes, los idealistas y la mayor parte de los racionalistas.
         Método hipotético-deductivo. Entre los cultivadores de éste caben todos los científicos y filósofos de la ciencia que han postulado la participación inicial de elementos teóricos o hipótesis en la investigación científica, que anteceden y determinan a las observaciones. De acuerdo con este grupo, la ciencia tiene su fundamento en conceptos que no se derivan de la experiencia del mundo que está allá afuera, sino que el investigador los postula en forma de hipótesis con base en su intuición. En esta forma del método científico, la inducción no desempeña ningún papel; de hecho muchos de los miembros de este grupo la evitan conscientemente. Hume, Kant, Popper y algunos otros científicos y filósofos contemporáneos han trabajado según este método.
         No hay método. Entre los pensadores que niegan la existencia de un método científico hay dos tendencias:

1.       Los que afirman, como Feyerabend, que el estudio histórico nunca ha revelado un grupo de reglas teóricas o prácticas seguidas por la mayoría de los investigadores.
2.       Los que señalan que aunque en el pasado pudo haber un método científico, su ausencia actual se debe al crecimiento progresivo y a la variedad de las ciencias, por lo que hoy existen no uno, sino muchos métodos científicos. Son exponentes de este segundo grupo varios de los biólogos teóricos, corno Ayala, Dbshansky y Mayr, así como algunos de los racionalistas contemporáneos

Existe un grupo de científicos que piensan que si bien en otros tiempos era posible hablar de un método científico, actualmente el campo total de la ciencia es tan complejo y heterogéneo que ya no es posible identificar un método común a todas ellas, debido al gran desarrollo de las ciencias físicas en comparación con las otras ciencias naturales. Hoy sabernos que no todos los fenómenos naturales son reducibles a expresiones matemáticas; que no todos los hechos que constituyen la realidad son analizables experimentalmente; que no todas las hipótesis válidas pueden confrontarse con la realidad a la que se refieren; y que al determinismo y al mecanisismo que prevalecieron en la física y en la astronomía de los siglos xvii a xix deben agregarse ahora los procesos estocásticos, la pluralidad de causas, la organización jerárquica de gran parte de la naturaleza, la emergencia de propiedades no anticipables en sistemas complejos, y otros aspectos más derivados no sólo de las ciencias biológicas, sino también de las sociales, como la economía, la política y la historia.
Ruy Pérez Tamayo dice: «En contraste con la filosofía, la literatura, la danza, la poesía, la pintura, la música y tantas otras manifestaciones elevadas del espíritu humano, la ciencia comparte con la política, la industria, la ingeniería, el metro y el servicio de telégrafos una obligación fundamental: la de producir resultados concretos y objetivos, la de funcionar» [1990, p. 211].

El fenomenólogo Husserl dice que «las formas de ser, que tienen especialmente sus modos de darse, tienen también sus modos en cuanto al método de conocerlas». Los planteamientos de Husserl se desconocieron durante la euforia positivista de la primera mitad del siglo xx; el método se asume como criterio único de verdad. Este método es el de las ciencias naturales, centrado en la observación empírica y sensible, en la mensurabilidad de lo observado y en su verificación objetiva.

Herbert Pietschmann, del Departamento de Física Teórica de la Universidad de Viena, pone en tela de juicio la ciencia actual como tal [M. Martínez 1999], y sostiene que se paga un sobreprecio por la ciencia pura y aplicada y que su verdad no es tan absoluta y salvadora al sacrificar, en sus aras, valores y creencias genuinamente humanos. Considera que las ciencias requieren un nuevo estilo de pensar, una nueva lógica, otro modo de formar las construcciones teóricas: un estilo de ciencia y paradigma que respete y no deforme o desvirtúe la naturaleza de las realidades que estudia.

Bertrand Russell dice que para que una civilización científica sea considerada buena, no sólo es preciso aumentar el conocimiento, sino también la sabiduría.
El paradigma científico tradicional que es empírico experimental, se basa fundamentalmente en un triple postulado: el realismo, el empirismo y el positivismo.

         El realismo sostiene que los objetos materiales poseen una existencia fuera de los seres humanos e independientes de su experiencia sensible, y afirma que en la percepción se tiene un contacto directo con ellos, que los hechos hablan por sí mismos.
         El empirismo sostiene que la experiencia es la fuente de todo conocimiento y que éste depende en última instancia del uso de los sentidos.
         El positivismo afirma que el método científico de las ciencias naturales es la única actividad válida para el conocimiento y que la ciencia busca hechos.

De acuerdo con Miguel Martínez, la urgencia de un nuevo paradigma surge de que no se puede proceder con la ilusión de un realismo ingenuo o con un prejuicio ontológico, pues no es cierto que los hechos hablen por sí mismos. En síntesis, el nuevo paradigma tendrá pi-esente que las ciencias humanás nunca podrán ser objetivas, porque nunca podrán objetivizar a su objeto de estudio: el científico mismo, ni siquiera en el acto de hacer ciencia. Si, como afirma Kant, la ciencia es un producto del hombre, ésta nunca podrá dar razón plena de él.
El concepto tradicional de ciencia y su método empírico experimental más bien parecen constreñir y aprisionar la imaginación creadora de nuestro pensamiento. Persisten en la ciencia tradicional muchas actitudes y procedimientos que, rigurosamente hablando, sólo podemos ubicar dentro del terreno de los hábitos mentales o de los mitos. Así se deben calificar las explicaciones causales cuando se les otorga un valor absoluto (ya que carecen de evidencia), las leyes de probabilidad (que son leyes a medias), la plena objetividad (que no existe), la inferencia intuitiva (que es injustificable), la verificación empírica (que es imposible) y otros factores centrales de las ciencias cuando se cree ciegamente en ellos [M. Martínez 1999].

En el área de las ciencias humanas, esas objeciones se agravan todavía más. En ellas, conceptos tales como leyes, experimentos, medidas, variables, control y teoría no significan lo mismo que en las ciencias naturales. Por tanto, el término ciencia no se puede aplicar con el mismo sentido a la percepción, a la cognición, a la notivación, al aprendizaje, a la psicología social, a la psicopatología, a la psicoterapia, a la estética, al estudio de la creatividad o al estudio empírico de fenómenos relevantes en los dominios de las humanidades.

Como puede verse, estas consideraciones alejan al científico de lo que, desde mi punto de vista, es la mayor esencia de la humanidad (incluidos los científicos): su subjetividad.

La necesidad de encontrar en las ciencias humanas otro paradigma que sustituya al tradicional tomado de las ciencias naturales, concretamente de la física, resulta imperiosa si se quiere evitar que aquéllas permanezcan estancadas con la ilusión que produce un conocimiento incompleto y hasta falso, y una seudocerteza que a nada conduce.

Miguel Martínez propone que el paradigma científico tradicional centrado en el realismo, el empirismo y el positivismo han alcanzado los límites de su utilidad en la mayoría de las áreas del saber y que se impone la necesidad de hallar otro. El agotamiento del paradigma radica no sólo en su inconsistencia interna, epistemológica, sino sobre todo en su incapacidad para ciar explicaciones adecuadas e intelectualmente satisfactorias de la realidad que nos circunda y de los fenómenos que percibirnos.

Como dice Ivonne Szasz:
De manera por demás esquemática, en las aproximaciones cuantitativas prcdoinina lo que hemos llamado la objetivización de las actores, o sea de los eventos que experimentan los sujetos, y que en la investigación social se lleva a la práctica mediante la construcción de conceptos operativos, que están atomizados y parcializados como parte del recorte del objeto de estudio y que se representa mediante indicadores objetivos [1996, p. 13].

Ya en 1956 Herberi Blurner [1998] identifica serios problemas con el método estadístico: falla en la producción de principios generales, margina el carácter creativo de la interacción humana y equivoca el tratamiento de características complejas y dinámicas de la vida social como si fueran variables bien definidas que se interrelacionan independientemente del contexto. Sugiere que estos problemas hacen que los métodos estadísticos sean inadecuados para gran parte de la investigación social. Blumer claramente considera a la estadística como inadecuada para el estudio de la mayoría de las formas del comportamiento humano.

Historicamente, la investigacion cualitativa se definia dentro del paradigma positivista, así algunos investigadores cualitativos de mediados del siglo x (como Becker, Geer, Hughes y Strauss) reportaron hallazgos de observación participante en términos cuasiestadísticos. 

Arthur Vidich y Stanford Lyrnan [1998] proponen el desarrollo histórico de la tradición cualitativa desde sus orígenes, y Norman Denzin e Yvonna Lincoln [1998] se empeñan en una periodización del avance de la investigación cualitativa en el siglo xx, de tal modo que ambos ejercicios nos ofrecen una idea del desarrollo de este paradigma.

Los primeros autores nos hablan de ocho periodos que no se definen con gran claridad en el tiempo:

        Etnografía temprana (hasta el siglo xvii). También denominan este periodo como el del descubrimiento del otro. Surge del interés de los occidentales por conocer los orígenes de la cultura y la civilizaciór. El descubrimiento de otros seres humanos que viven en entornos no occidentales planteó dificultades cosmológicas que no casaban con las ideas prevalecientes (provenientes de la Biblia, particularmente (id Génesis) sobre el origen de los seres humanos.
        Etnografía colonial (exploradores dle los siglos xvii, xviii y xix). También denominado de las mentalidades coloniales y la persistencia del otro, esta etapa se caracteriza fundamentalmente por las descripciones de razas y culturas hechas por misioneros, exploradores, bucaneros o administradores coloniales. Estos recuentos se hallan en archivos eclesiásticos, nacionales o locales. El rasgo primordial de estos informes es que están escritos desde la mirada del conquistador y nos hablan de las prácticas y costumbres de los primitivos.
        La evolución de la cultura y la sociedad: Augusto Comte y el método comparativa. En este periodo los investigadores buscan compren der cómo se relacionan las formas de vida occidentales con las de los otros. Este planteamiento surge del método comparativo propuesto por Augusto Comte, en el que propone que todas Jas culturas se desarrollan en tres estadios a los que denorninó ¿pocas de crecimiento moral. En opinión de Vidich y Lyman, esta preconcepción eurocéntrica pal-a comprender otras culturas facilitó el trabajo de manera importante a los etnógrafos de la época; de hecho, su trabajo se limitaba a descubrir una serie de patrones preestablecidos. De esta manera, queda muy claramente ilustrado un pensamiento positivista.
        La etnografía del siglo xx. El comtismo y la guerra fría. Finalizada la Segunda Guerra Mundial, se dieron una serie de movimientos sociales nacionales que terminaron con las formas directas del colonialismo global. El término primitivo cambia por el de subdesarrollo; se terminan los pueblos primitivos para ser estudiados y además las culturas liberadas se vuelven sumamente críticas de todas las prácticas coloniales, dentro de las cuales se engloban los estudios etnográficos realizados en sus poblaciones. Se culpabiliza a los investigadores al igual que a sus riaciones. De esta manera, la mirada de los etnógrafos se vuelve hacia sus própias sociedades, abriéndose el campo de estudio a los grupos de personas diferentes existentes en el seno de la propia sociedad occidental. Comienzan así los periodos modernista y pos modernista.
        Etnografía del indio americano corno el otro (antropología de finales del siglo xix y principios del siglo xx). Aunque se trata de una etapa muy localista de Norteamérica, puede trasladarse a algunas naciones con población indígena. En sus inicios el estudio y las descripciones de las tribus de indios norteamericanos se asemejaron mucho a las descritas en las etapas de la etnografía colonial o incluso en la del método comparativo de Comte. La vida y el mundo de los primitivos se asumía como una ventana a través de la cual se podría ver el pasado prehistórico. 
Investigador notable por su heterodoxia es Frank Hamilton Cushing, quien, estudiando a los zuni, se convirtió en chamán y jefe guerrero del grupo, a diferencia de Paul Radin, quien dedicó su vida a vivir y estudiar a los indios winebago, sin volverse miembro del grupo como Cushing.
En mi opinión, estos investigadores de finales de un siglo y principios de otro empiezan a delinear muchas de las visiones actuales de la investigación cualitativa.
        Etnografía del otro ciudadano o estudios comunitarios (de inicios del siglo xx a los años sesenta. El origen de los estudios de esta fase es el deseo de incorporar en la fe protestante predominante a grupos de población alejados de ella, como las personas de color negro. De esta necesidad surgen encuestas basadas en el Inventario Cultural del Museo Americano de Historia Natural, el cual proporciona categorías utilizadas por los antropólogos para estudiar a los pueblos primitivos.

A partir de 1925, Franklin Frazier comienza estudios sobre la vida de la población negra en los guetos en diversos sitios de Estados Unidos, y Thorstein Veblen realiza estudios etnográficos que retratan la vida en los guetos universitarios norteamericanos. Ambos estudios son verdaderos ejemplos de investigaciones cualitativas basadas en datos obtenidos de ricas y variadas experiencias de vida.

Concurrentemente, en la Universidad de Chicago, William Foote White da un vuelco a lo que había sido la visión de la etnografía en ese centro, cuando realizó su investigación en el barrio italiano donde vivía. Aunque los resultados de su estudio se presentan como descriptivos, surgen de la relación y la interacción de White con sus sujetos; de hecho, se lo aprecia tanto como investigador cuanto como sujeto de su propio estudio. A esta experiencia la denomina observación participante.

En 1928, Robert Redfield presenta su tesis doctoral titulada «Un proyecto para el estudio de Tepoztlán, México», en la que retrata cualitativamente las virtudes del México vernáculo. De ahí se desencadenan diversos estudios sobre pequeñas comunidades y los efectos de las políticas económicas sobre éstas, tanto en Estados Unidos como en países del tercer mundo.

        Estudios de etnicidad y asimilación (de mediados del siglo xx a la década de los ochenta). En esta fase, la visión de la investigación etnográfica en Estados Unidos deja los debates respecto a cuánto se han asimilado y aculturado, o no, diferentes grupos humanos al estilo de vida norteamericano, y se comienza a observar el discurso sobre las minorías y sus características, contenidos e implicaciones.
        El presente o el reto de la posmodernidad. En esta época los investigadores ya no son meros observadores de la historia: se convierten en participantes de la lucha por la libertad. Como dice John van Manen: ‘Se vuelven reporteros de los dolores, los traumas, los miedos, las ansiedades, los sueños, fantasías y esperanzas de la vida de las personas’ [1988]. Los métodos de la etnografía se han refinado y diversificado y ya no se encuentran vinculados con los valores que guiaron a los etnógrafos del pasado.

Por su parte, Denzin y Lincoln [19981 dividen la historia de la investigación cualitativa en cinco periodos, a los que llaman momentos.

        El periodo tradicional. Éste comprende los dos primeros periodos de la caracterización de Vidich y Lyman y se refiere a la época en que el otro era visto como un extranjero, diferente, exótico y extraño. Es la época del investigador solitario que se trasladaba a un lugar lejano, sufriendo las penurias y dificultades del trabajo de campo, y recogía sus datos para después regresar a escribir un reporte objetivo de sus hallazgos. Son clásicos los estudios de este tipo realizados por Malinowsky, Margaret Mead y Gregory Bateson La escuela de Chicago propicia el desarrollo de una metodología interpretativa basada en la historia de vida de los sujetos.
        Fase modernista. Los autores consideran que ésta Fue la época de oro de la investigación cualitativa. Se realizan rigurosas investigaciones cualitativas sobre procesos sociales importantes, incluyendo la desviación y el control social en el aula y en la sociedad; es un periodo de febril creatividad. Se desarrollan y se encuentran nuevas teorías y paradigmas interpretativos como la etnometodología, la fenomenología, la teoría crítica y el feminismo. Surge en este periodo la teoría fundamentada, de Glass y Strauss; se desarrolla la investigación cualitativa en educación; Herbert Blumer desarrolla el interaccionismo simbólico, y surge la concepción de la investigación naturalista, entre otros.avances.
        Fase de los géneros borrosos o vagos. Éste es un periodo en el que, aun cuando los investigadores cuentan con una multitud de paradigmas interpretativos y metodologías para la obtención de información, empiezan a desdibujarse los límites entre las disciplinas sociales y las humanidades. Tal periodo presenta los siguientes ejemplos: documentales que parecen ficción (Mailer), parábolas que se presentan como etnografía (Castaneda), tratados teóricos que parecen guías de viajero (Lévi-Strauss); surgen nuevos enfoques, como el postestructuralismo (Barthes), el neopositivismo (Phillips), el neomarxismo (Althusser), el micromacro descriptivismo (Geerz), teorías rituales del drama y la cultura (V. Turner), el deconstruccionismo (Derrida) y
la etnometodología (Garfinkel). Ésta es la etapa de la diversificación que abre la puerta a lo que puede considerarse el estado realidad actual del campo.
        Periodo de la crisis de representación. Este periodo se ubica a mediados de la década de los ochenta. Se caracteriza por reportes de investigación más reflexivos que hablan de una doble crisis: la de representación, que se refiere al cuestionamiento respecto a que el investigador realmente capture la experiencia vivida y cree la experiencia en el texto; y la de legitimación, que se refiere al cuestionamiento de los criterios tradicionales para la evaluación e interpretación de la investigación cualitativa, Como dicen Norman Denzin e Yvonna Lincoln: «Es claro que ambas crisis se interrelacionan, ya que cualquier representación debe legitirnarse basándose en una serie de criterios que le permitan al autor (y al lector) realizar vínculos entre el texto y el mundo sobre el que se escribe.»
        El quinto momento. Se refiere al tiempo actual, en el que persiste la preocupación por la representación del otro; surgen nuevas epistemologías provenientes de grupos antes silenciados, y se visualiza un futuro de más investigación vinculada con la acción, más activista, así como una mayor crítica social. En esta fase, los estudios de narrativas grandiosas serán sustituidos por teorías más locales y de menor escala, ajustadas a problemas y situaciones específicas.

El recuento histórico ofrece cierta claridad en cuanto a las implicaciones de la investigación cualitativa y cómo se desarrolló desde sus orígenes. Pasemos ahora a la caracterización de la investigación cualitativa

Steve Taylor y Robert Bogdan, en su libro ya clásico Introducción a los métodos cualitativos de investigación, consideran diez características de la investigación cualitativa:

1.      La investigación cualitativa es inductiva. Los investigadores desarrollan conceptos e intelecciones, partiendo de los datos y no recogiendo datos para evaluar modelos, hipótesis o teorías preconcebidos. En los estudios cualitativos, los investigadores siguen un diseño de la investigación flexible. Comienzan sus estudios con interrogantes formuladas vagamente. Ésta es una de las diferencias torales con el enfoque cuantitativo
2.      En la metodología cualitativa el investigador ve el escenario y a las personas en una perspectiva holística. Las personas, los escenarios o los grupos no son reducidos a variables, sino considerados como un todo. El investigador cualitativo estudia a las personas en el contexto de su pasado y de las situaciones en las que se encuentran.
3.      Los investigadores cualitativos son sensibles a los efectos que ellos mismos causan sobre las personas que son objeto de su estudio. Se ha dicho de ellos que son naturalistas, es decir, que interactúan con los informantes de un modo natural y no intrusivo. En la observación participante, tratan de no desentonar en la estructura, por lo menos hasta que hayan llegado a una comprensión del escenario. En las entrevistas en profundidad, siguen el modelo, de una conversación normal, y no de un intercambio formal de preguntas y respuestas. Aunque los investigadores cualitativos no pueden eliminar sus efectos sobre las personas que estudian, intentan controlarlos o reducirlos a un mínimo, o por lo menos entenderlos cuando interpretan sus datos [R. Emerson, citado en S. Taylor y R. Bogdan 1996]. Esta característica de la investigación cualitativa proviene del planteamiento que Blumer presentó en 1928, en el cual sostiene que el hecho definitorio de la investigación naturalista es su respeto por la naturaleza del rnundo social. Blumer contrasta la investigación naturalista con otras estrategias: experimentos de laboratorio; estudios centrados en productos y no en procesos; investigaciones que inician con un modelo preconstruido de lo que se estudiará, haciendo contacto con el mundo real por medio de las deducciones de dicho modelo, e investigaciones que reconstruyen un cuadro de sucesos pasados y proceden a estudiar la reconstrucción. La concepción de Herbert Blumer de la investigación naturalista parece basarse en diversos contrastes con la tradición dominante de la investigación social:

a)            Se investiga en el entorno del mundo real, en vez de hacerlo en entornos creados específicamente para los fines de la investigación.
b)           Se estudian los procesos sociales con intervención mínima del investigador, en vez de ejercer el control físico de las variables, esencial en la experimentación de laboratorio.
c)            Se utilizan estrategias flexibles para la obtención de datos, y la decisión de qué datos obtener y cómo obtenerlos se toma en el curso de la investigación; esto, en contraposición a la preestructuración de la recolección de datos característica de las encuestas.
d)           Se investigan los procesos de interacción social en el momento en que se presentan, en vez de basarse en entrevistas o cuestionarios diseñados para documentar los tipos de actitudes y personalidades.
e)            Se construye y se reconstruye continuamente el modelo del proceso que se estudia, en contraposición con aquella investigación que se aboca a probar una serie de hipótesis predefinidas [M. Hammersley 1990, pp. 156—157].

4.      Los investigadores cualitativos tratan de comprender a las personas dentro del marco de referencia de ellas mismas. Para la perspectiva fenomenológica y, por lo tanto, para la investigación cualitativa, resulta esencial experimentar la realidad tal como otros la experimentan. Los investigadores cualitativos se identifican con las personas que estudian para comprender cómo ven las cosas. Herbert Bluiner lo explica como sigue:

Tratar de aprehender el proceso interpretativo permaneciendo distanciado como un observador objetivo y rechazando el rol de unidad actuante equivale a arriesgarse al peor tipo de subjetivismo; en el proceso de interpretación, es probable que el observador objetivo llene con sus propias conjeturas lo que le falte en la aprehensión del proceso tal como él se da en la experiencia de la unidad actuante que lo emplea [1969, p. 86].

5.      El investigador cualitativo suspende o aparta sus propias creencias, perspectivas y predisposiciones. Tal como dice Severin T. Bruyn [1966], el investigador cualitativo ve las cosas como si estuvieran ocurriendo por primera vez. Nada se da por sobreentendido. Todo es una terna de investigación.

6.      Para el investigador cualitativo, todas las perspectivas son valiosas. Este investigador no busca la verdad o la moralidac4 sino una comprensión detallada de las perspectivas de otras personas. A todas se las ve como a iguales. Así, la perspectiva del delincuente juvenil es tan importante como la del juez o la del consejero; la del paranoide, tanto como la del psiquiatra. En los estudios cualitativos, aquellas personas a las que la sociedad ignora (los pobres y los «desviados») a menudo obtienen un foro para exponer sus puntos de vista. Oscar Lewis, célebre por sus estudios sobre los pobres en América Latina, escribe: «He tratado de dar una voz a personas que rara vez son escuchadas.»

7.      Los métodos cualitativos son humanistas. Los métodos mediante los cuales estudiarnos a las personas necesariamente influyen sobre el modo en que las vemos. Cuando reducimos las palabras y los actos de la gente a ecuaciones estadísticas, perdernos de vista el elemento humano de la vida social. Si estudiamos a las personas cualitativamente, llegamos a conocerlas en lo individual y a experimentar lo que ellas sienten en sus luchas cotidianas en la sociedad; aprendemos sobre conceptos tales como belleza, dolor fe, sufrimiento, frustración y amor, cuya esencia se pierde con otros enfoques investigativos. Aprendemos sobre «la vida interior de la persona, sus luchas morales, sus éxitos y fracasos en el esfuerzo por asegurar u destino en un mundo demasiado frecuentemente en discordia con sus esperanzas e ideales», en palabras de Burgess.

8.      Los investigadores cualitativos ponen en relieve la validez de su investigación. Los métodos cualitativos nos permiten permanecer próximos al mundo empírico [H. Blumer 1969]. Están destinados a asegurar un estrecho ajuste entre los datos y lo que la gente realmente dice y hace. Observando a las personas en su vida cotidiana, escuchándolas hablar sobre lo que tienen en mente, y viendo los documentos que producen el investigador cualitativo obtiene un conocimiento directo de la vida social, no filtrado por conceptos, definiciones operacionales ni escalas clasificatorias.

Mientras los investigadores cualitativos subrayan la validez interna, los cuantitativos hacen hincapié en la confiabilidad y en la reproducibilidad de la investigación. Algunos autores consideran que a la confiabilidad se le ha atribuido una importancia excesiva en la investigación social. 

Nos concentrarnos en la coherencia sin preocuparnos mucho por si estamos en lo correcto o no. Corno consecuencia, tal vez hayamos aprendido una enormidad sobre la manera (le seguir un camino incorrecto con un máximo de precisión. Esto no significa que a los investigadores cualitativos no les preocupe la precisión de sus datos. Un estudio cualitativo no es un análisis impresionista ni informal, basado en una mirada superficial a un escenario o a algunas personas. Constituye una investigación sistemática conducida con procedimientos rigurosos, aunque no necesariamente homogéneos. Esto es a lo que los autores sajones denominan rigor.

En los capítulos que siguen, examinaremos algunos de los controles a los que los investigadores pueden someter la precisión de los datos que registran. No obstante, si deseamos producir estudios válidos del mundo real, no es posible lograr una confiabilidad perfecta. El estudio de la conducta humana demanda mucho tiempo, es intelectualmente fatigoso y su éxito depende de la capacidad del investigador.

9.      Para el investigador cualitativo, todos los escenarios y personas son dignos de estudio. Ningún aspecto de la vida social es demasiado frívolo o trivial como para ser estudiado. Todos los escenarios y personas son, a la vez, similares y únicos. Son similares en el sentido de que en cualquier escenario o entre cualquier grupo de personas se pueden hallar algunos procesos sociales de tipo general. Son únicos debido a que en cada escenario o por medio de cada informante se puede estudiar del mejor modo algún aspecto de la vida social, porque allí es donde aparece ms iluminado. Algunos procesos sociales ue aparecen con un relieve bien definido en ciertas circunstancias, en otras sólo se dibujan tenuemente.

10.  La investigación cualitativa es un arte. Los métodos cualitativos no se han refinado ni homogeneizado tanto como otros enfoques investigativos. Esto en parte constituye un hecho histórico que está cambiando con la publicación de libros, corno el presente, y de narraciones directas de investigadores de campo; también refleja la naturaleza de los métodos en sí mismos. Los investigadores cualitativos son flexibles en cuanto al modo en que conducen sus estudios. Son artífices alentados a crear su propio método [C. Wright Milis 1959]. Siguen directrices orientadoras, pero no regias. Los métodos sirven al investigador; nunca el investigador es el esclavo de un procedimiento ó técnica.

Mathew B. Miles y Michael Huberman [1994] consideran características básicas de la investigación naturalista las siguientes:

1.       Se realiza a través de un prolongado e intenso contacto con el campo o la situación de vida. Estas situaciones son típicamente banales o normales, reflejo de la vida diaria de los individuos, los grupos, las sociedades y las organizaciones.
2.       El papel de los investigadores alcanza una visión holística (sistémica, amplia e integrada) del contexto objeto de estudio: su lógica, sus ordenaciones y sus normas explícitas e implícitas.
3.       El investigador intenta capturar los datos sobre las percepciones de los actores desde dentro, llevando un proceso de profunda atención, de comprensión empática y de suspensión de las preconcepciones de los temas objeto de discusión.
4.       Leyendo estos materiales, el investigador está listo para aislar ciertos temas y expresiones que pueden revisarse con los informantes, pero que deben mantenerse en su formato original a través del estudio.
5.       Una tarea fundamental consiste en explicar las formas en que las personas comprenden, narran, actúan y manejan sus situaciones cotidianas y particulares.
6.       Hay muchas interpretaciones posibles de estos materiales, pero algunas son más convincentes por razones teóricas o de consistencia interna.
7.       Se utilizan relativamente pocos instrumentos generalizados. El investigador constituye el principal instrumento de medida.
8.       La mayor parte de los análisis se realizan con palabras. Las palabras pueden hundirse, subagruparse o cortarse en segmentos semiópticos. Se pueden organizar para permitir que el investigador contraste, compare, analice y ofrezca modelos.

Podemos considerar que las diferencias fundamentales entre la investigación cualitativa y la cuantitativa se sitúan en tres áreas:
1.       La explicación y la comprensión como propósitos vs. el propósito de indagar.
2.       El papel personal vs. el impersonal que el investigador adopta.
3.       El conocimiento descubierto vs. el conocimiento construido.
En la investigación cualitativa, lo que se espera al final es una descripción tersa, una comprensión experiencial y múltiples realidades.

EL PARADIGMA DE LA INVESTIGACIÓN CUALITATIVA  ¿ES UNA REVOLUCIÓN CIENTÍFICA?
Una comunidad científica no puede realizar sus actividades sin un grupo de creencias. Estas creencias forman la base de la iniciación educativa que prepara y licencia al estudiante para la práctica profesional. La naturaleza de la preparación rigurosa permite asegurar que las creencias recibidas queden fijadas firmemente en la mente del estudiante. Los científicos hacen grandes esfuerzos para defender la idea de que saben cómo es el mundo. Con esta meta, la ciencia normal a menudo intentará suprimir las novedades que amenazan sus fundamentos. Se da un giro en los compromisos profesionales respecto a conceptos compartidos cuando una anomalía mina los postulados básicos (le la práctica científica. Estos giros son lo que Thomas S. Kuhn [1989] denomina revoluciones científicas. Una teoría nueva surge por la falla persistente de la ciencia normal para resolver adecuadamente ciertas interrogantes. La falla de las reglas constituye el preludio a la búsqueda de nuevas reglas. En su obra clásica La estructura (le las revoluciones científicas, Kuhn sostiene que todas las crisis desembocan en uno de tres caminos:

1.       La ciencia normal es capaz de manejar la crisis y todo regresa a la «normalidad».
2.       El problema se resiste y es etiquetado, pero es percibido como resultante del fracaso del campo para poseer las herramientas necesarias pará su resolución; si es así, los científicos lo dejan a un lado para ser atendido por una generación futura que tenga mejores herramientas.
3.       Emerge un nuevo candidato a paradigma y se establece una batalla para su aceptación. Una vez que logra la condición de paradigma, un paradigma se declara inválido sólo si existe un candidato alterno para tomar su lugar. Dado que no puede existir la investigación en ausencia de un paradigma, el rechazar un paradigma sin sustituirlo simultáneamente por otro es rechazar la ciencia misma. La transición de un paradigma en crisis a uno nuevo, del que pueda surgir una nueva tradición de ciencia normal, no es su proceso acumulativo. Es la reconstrucción del campo con nuevas bases. Esta reconstrucción cambia algunas de las generalizaciones teóricas fundamentales del campo. Cambia los métodos y las aplicaciones. Altera las reglas.

Un paradigma transforma a un grupo en una profesión o en por lo ienos una disciplina. Y de ellos sigue la formación de revistas especializadas, de cuerpos profesionales y una demanda de un sitio especial en la academia. Se da la promulgación de artículos académicos que están dirigidos sólo a colegas profesionales, cuyo conocimiento del paradigma compartido se da por sentado y que demuestran los únicos capaces de leer y entender los trabajos dirigidos a ellos.

Consecuentemente la asimilación de un nuevo tipo de fenómeno o de una nueva teoría científica demanda el rechazo de un paradigma anterior. Si eso no fuera así, el desarrollo científico sería genuinamente acumulativo. La investigación normal es acumulativa pero no la revolución científica. En consecuencia, la tradición científica normal que emerge de una revolución científica no sólo es incompatib1e sino a menudo inconmensurable con la que le precedió.
Desde la perspectiva de Kuhn, el nuevo paradigma generalmente sustituye o anula al anterior. Como podrá verse posteriormente, este planteamiento no resulta del todo exacto en cuanto a los paradigmas d91investigación cuantitativa y cualitativa.

El momento actual de ambos paradigmas demuestra que el nuevo modelo es simplemente una visión diferente que aborda otra realidad y muchas veces ambos paradigmas pueden ser complementario.

En suma, considero que el advenimiento del paradigma Cualitativo se constituyó en una revolución en el campo de la investigación científica, pero su penetración no ha desplazado o eliminado al paradigma cuantitativo, ni lo eliminará. El problema y la pregunta de la investigación representa la guía para la selección del paradigma que responderá mejor a nuestra interrogante.

LA VALIDEZ, LA CONFIABILIDAD Y EL MUESTREO EN LA INVESTIGACIÓN CUALITATIVA
La investigación cuantitativa se basa en tres conceptos fundamentales: la validez, la confiabilidad y la muestra.
La validez, en este paradigma, implica que la observación, la medición o la  apreciación se enfoquen en la realidad q se busca conocer, y no en otra.
La confiabilidad se refiere a resultados estables, seguros, congruentes, iguales a sí mismos en diferentes tiempos y previsibles. La confiabilidad se considera externa cuando otros investigadores llegan a los mismos resultados en condiciones iguales, e interna cuando varios observadores concuerdan en los hallazgos al estudiar la misma realidad.

La muestra sustenta la representatividad de un universo se presenta como el factor crucial para generalizar los resultados.

La mayoría de los autores que han escrito sobre la investigación cualitativa, a mi juicio, no logran sacudirse la necesidad de cumplir con estos postulados. Así, se dice que la validez y la confiabilidad se buscan en la investigación cualitativa mediante, por ejemplo, la triangulación de métodos o de investigadores. Este concepto implica utilizar los diversos métodos para verificar los resultados, o bien contar con la opinión de uno o más investigadores en la interpretación de tales resultados. De ninguna manera critico estas prácticas, las cuales enriquecen enormemente lo que la investigación cualitativa puede brindar, pero no las considero indispensables. Lo que me parece incomprensible es que se las consigne para cumplir con los requerimientos del paradigma positivista.
Más adecuado me parece que en la investigación cualitativa se hable de la necesidad de lograr y asegurar la obtención de la situación real y verdadera de las personas a las que se investiga y, en este sentido, será preferible y más descriptivo hablar de la necesidad de autenticidad, más que de validez. Esto significa que las personas logren expresar realmente su sentir.

Por otro lado, la confiabilidad desde el paradigma cuantitativo se refiere a reducir el error de medición al mínimo posible [R. Hernández Sampieri y cols. 1998]. Estrictamente hablando, en la investigación cualitativa no,te realizan mediciones, por lo que este elemento quedaría anulad Sin embargo, algunos autores buscan tener en la investigación cualitativa un equivalente de la confiabilidad, pero predominantemente referida a los casos en los que se realiza la interpretación de los datos obtenidos. En este caso, algunos autores buscan que los resultados sean lo más concordantes posible y, en efecto (porque no es la meta del paradigma cualitativo), no se afanan en la previsión ni en la uniformidad de resultados de diversos grupos, aunque cuando se llega a ésta resulta muy valiosa. Eisner [citado por M. Martínez 1999] propone la corroboración estructural, que consiste en el proceso de reunir los datos y la información y con ellos establecer los lazos de un todo que se apoya en partes de la evidencia.
En relación con esto, surge el concepto de triangulación, que se ha considerado como la utilización de múltiples métodos, materiales empíricos, perspectivas y observadores para agregar rigor, amplitud y profundidad a cualquier investigación [N. Denzin e Y. Lincoln 1998].

Norman Denzin [citado por V. Janesick 1998] propone cuatro tipos de triangulación:

        Triangulación de datos: utilización de diversas fuentes de datos en un estudio.
        Triangulación de investigadores: utilización de diferentes investigadores o evaluadores.
        Triangulación de teorías: utilizar múltiples perspectivas para interpretar un mismo grupo de datos.
        Triangulación metodológica: la utilización de diferentes métodos para estudiar un mismo problema.
Valerie Janesick [1998] agrega una quinta triangulación a la que llama triangulación interdisciplinaria: la participación de profesionales de diferentes disciplinas, la cual enriquece la interpretación)
Mi posición se acerca más a lo que dice Janice Morse [1998] en cuanto a que el valor de la triangulación se encuentra cuando entramos en la interpretación de los datos. Los diferentes marcos referenciales pueden brindar mayor claridad y complementarse, siempre y cuando no se mezclen.

En la investigación cuantitativa, la selección de la muestra resulta crucial, puesto que al obtenerse mediante la aleatoriedad se aspira a que tal muestra tenga la misma distribución normal del universo y, por ende, los resultados obtenidos puedan generalizarse; de igual manera, si la muestra es o no representativa, ello determina el tipo de análisis estadísticos que se aplican.

En la investigación cualitativa no interesa la representatividad; una investigación puede ser valiosa si se realiza en un solo caso (estudio de caso), en una familia o en un grupo cualquiera de pocas personas. Si en la investigación cualitativa buscamos conocer la subjetividad, resulta imposible siquiera pensar que ésta pudiera generalizarse. Sin embargo, es un hecho incontrovertible que hoy en día la investigación cualitativa, aun sin aspirar a la representatividad o a la generalización, se utiliza ampliamente en el mundo de los negocios y del mercado, sobre todo por medio de la utilización de grupos focales (de los que hablaré más adelante), y sus resultados frecuentemente se toman coo base de decisiones que implican grandes cantidades de dinero.

La saturación se refiere al momento en el que durante la obtención de la información, ésta empieza a ser igual, repetitiva o similar. Por ejemplo, si se trabaja con grupos focales de una población específica, comúnmente en la planeación se decide hacerlo con diez grupos de este tipo. Sin embargo, si al trabajar con el cuarto grupo focal el investigador comienza a percibir que la información es la misma con mínimas variantes, y así sucesivamente en el quinto y el sexto grupos, se habla entonces de que se ha llegado a la saturación, y por tanto parece muy poco probable que en los grupos subsecuentes la información cambie sustancialmente. Esto puede suceder también con otros métodos de obtención de información.

ALEX DUVE / Autor & Editor

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