Publicidad

PISA 2025: la brecha de las niñas en ciencias que nadie publicó (y que todo docente debería ver)

septiembre 15, 2026

Compañero docente, hoy te traigo un dato que me dejó pensando varios días. Cuando salió PISA 2025 y todos los medios hablaban del promedio nacional, de si subimos o bajamos en matemáticas y lectura, hubo un hallazgo que se quedó guardado en las hojas de anexos del informe. Y es justo el tipo de dato que a quienes estamos frente a grupo nos debería interesar más que cualquier titular: en México, las niñas están 13 puntos abajo de los niños en ciencias. Sí, leíste bien. Trece puntos.

En este video cortito te comparto ese dato, pero aquí en el blog quiero desarrollarlo completo, con calma, porque merece contexto. Y al final te dejo el enlace al análisis largo, donde reviso los ocho hallazgos de PISA 2025 con más detalle.

¿Qué encontró PISA 2025 sobre las niñas y los niños en ciencias?

Empecemos por lo global. En el mundo, las niñas y los niños empatan en ciencias. No hay una diferencia significativa: andan prácticamente al mismo nivel. Ese es el punto de partida, el "deber ser" estadístico de 89 sistemas educativos que participaron.

En México no pasa eso. Ellas sacan 407 puntos y ellos 420. Esos 13 puntos de diferencia colocan a nuestro país con la sexta brecha de género más grande del mundo, de 89 sistemas evaluados. Comparemos: en el promedio de la OCDE la diferencia es de un solo punto, y encima es a favor de las niñas. Un punto. Nosotros tenemos trece, y en el sentido contrario.

Cuando lo pones en la pantalla así, en frío, se entiende la magnitud. No es un detallito. Es una de las brechas más anchas que PISA registró en el planeta.

El dato que rompe el patrón mundial

Y aquí viene lo que lo vuelve todavía más raro, porque no se trata solo de un promedio. PISA también mide cuántos estudiantes quedan por debajo del nivel mínimo de competencia en ciencias, y ahí se ve un patrón muy claro en el mundo:

  • En 51 países hay más niños que niñas por debajo del nivel mínimo en ciencias.
  • Solo en siete países pasa lo contrario: hay más niñas que niños en ese tramo bajo.
  • Y de esos siete, México es uno de los dos con la brecha más ancha.

Pero hay algo que lo hace aún más llamativo. El propio informe señala que, entre los alumnos de menor desempeño, las niñas van 12 puntos arriba en 54 de los 89 sistemas evaluados. Es decir: el tramo donde el mundo entero las protege, donde ellas resisten mejor, es justo el tramo donde México rompe el patrón. No estamos hablando de la élite académica ni de los primeros lugares. Estamos hablando de las y los estudiantes que están en la parte más baja de la distribución, esos que más apoyo necesitan y que muchas veces son justamente los que más se nos pierden en el salón.

Lo que traen puesto: perseverancia, curiosidad y metas

PISA también midió un montón de cosas que no son examen: actitudes, hábitos, creencias sobre uno mismo. Y los resultados van en una dirección muy interesante.

Las niñas mexicanas reportan más perseverancia, más curiosidad y más costumbre de fijarse metas que los niños. Y en el caso de las metas, el dato es contundente: no hay un solo país en los 89 sistemas donde pase lo contrario. En ningún lugar del mundo los niños reportan sistemáticamente más costumbre de fijarse metas que las niñas.

Léelo otra vez y déjalo reposar: ellas dicen traer más herramientas socioemocionales y más disposición, y aun así, en ciencias, aparecen 13 puntos abajo en México. Algo no cuadra entre lo que traen puesto y lo que el sistema les devuelve en resultados.

Lo que el informe NO dice (y por qué importa decirlo)

Aquí quiero ser muy claro, porque es fácil caer en la trampa de armar la explicación que más nos guste. El informe reporta el tamaño de la brecha, no la causa. No dice que sea el maestro, no dice que sea la familia, no dice que sea la televisión, no dice que sea la escuela. Reporta el tamaño y punto.

Y en este espacio no se inventa ninguna. Lo que sí podemos hacer, como docentes, es dejar de ignorar el dato. Porque una brecha que no se nombra es una brecha que no se atiende. Si en tu salón de tercero de secundaria las niñas están levantando la mano menos en la clase de química, o están dejando de intentar el ejercicio de física "porque están malas para eso", ahí ya tienes información valiosa, aunque no tengas la causa.

¿Y ahora qué hacemos en el salón?

No te voy a vender una receta mágica, pero sí te dejo algunas ideas concretas que puedes probar esta semana:

  • Revisa tus propias llamadas. Cuenta cuántas veces le preguntas directamente a las niñas en la clase de ciencias y cuántas a los niños. A veces el sesgo va en el micrófono, no en el libro.
  • Cuida el lenguaje de "no soy bueno para esto". Cuando alguien diga "yo soy mala para las ciencias", responde con evidencia: "todavía no te sale, vamos a ver qué paso te falta".
  • Visibiliza referentes. Científicas mexicanas, ingenieras, investigadoras. Que las niñas vean que el laboratorio también es su casa.
  • Usa trabajo por equipos con roles rotativos. Así nadie se queda siempre en el papel de "la que anota" mientras otros manipulan el material.
  • Comparte el dato con tus estudiantes. A veces el simple hecho de saber que existe una brecha y que no es culpa de ellas, abre conversaciones muy potentes en el grupo.

¿Lo ves en tu grupo?

Esa es la pregunta que te dejo hoy. No la pregunta del informe, sino la del salón. ¿Lo ves en tu grupo? ¿En qué momento notas que las niñas se van quedando atrás en ciencias? Te leo en los comentarios del video. Y si quieres el panorama completo, con los ocho hallazgos de PISA 2025 analizados uno por uno, te dejo abajo el enlace al video largo.

🔗 Recursos del video