Qué onda, maestra, maestro. Si ya te tocó sentarte a llenar el Programa de Mejora Continua en la Primera Sesión Ordinaria del CTE, sabes perfectamente que la parte que más se atora no son las acciones ni los porcentajes: es el objetivo. Y es que casi todos escribimos algo que suena muy bonito, muy institucional, pero que cuando lo lees con calma… no es un objetivo. Es una actividad disfrazada de objetivo.
En este video cortito te explico, en menos de un minuto, la fórmula del Anexo 2 de El Proceso de Mejora Continua (SEP) para redactar un objetivo que sí aguante la revisión del colectivo. Aquí te lo desarrollo con calma y con el ejemplo oficial de la escuela Juana de Asbaje, porque una cosa es verlo en el Short y otra es tenerlo listo para escribirlo en tu documento.
La prueba de fuego: ¿tu objetivo dice "para qué"?
Te la pongo fácil. Lee tu objetivo en voz alta y pregúntate: ¿dice para qué lo voy a hacer? Si la respuesta es "pues para mejorar la escuela", "para que los niños aprendan más" o "para cumplir con el reporte", entonces todavía no tienes un objetivo. Tienes una buena intención, pero no un objetivo redactado como lo pide la SEP.
Cuando el objetivo no dice el "para qué", pasa algo muy común: el colectivo escribe un verbo grande (diseñar, implementar, elaborar, organizar) y luego lo llena de acciones. Al final, el documento se vuelve una lista eterna de "hacer y hacer", sin rumbo claro. Y cuando llega el momento de evaluar si funcionó, nadie sabe qué era lo que realmente se esperaba lograr.
La fórmula del Anexo 2: tres partes bien claritas
El Anexo 2 de El Proceso de Mejora Continua nos pide que el objetivo tenga tres partes. Nada más tres, pero bien puestas:
- El QUÉ: un verbo en infinitivo (terminación -ar, -er, -ir). Es la acción que vas a realizar. Por ejemplo: fortalecer, favorecer, desarrollar, implementar, promover.
- El PARA QUÉ: la finalidad, el sentido, el cambio que buscas. Aquí es donde se te nota si tienes claro el problema que detectaste en el diagnóstico.
- El CÓMO: la vía, la estrategia, el mecanismo. Y aquí viene el famoso conector "mediante", que es el que separa tu objetivo de una simple acción.
Sí, así de simple. Verbo + finalidad + "mediante" + estrategia. Si tu redacción tiene esas tres piezas, ya va por buen camino.
El ejemplo oficial de la escuela Juana de Asbaje
En el video te muestro el ejemplo que viene en el documento oficial, el de la escuela Juana de Asbaje, y desglosado se ve más o menos así. Imagínate que en tu diagnóstico detectaste que el problema es la comprensión lectora:
- Qué: Fortalecer la comprensión lectora.
- Para qué: para que las y los estudiantes comprendan lo que leen y mejoren sus aprendizajes.
- Cómo: mediante estrategias de lectura compartida, modelado docente y uso de la biblioteca escolar.
Todo junto quedaría así: "Fortalecer la comprensión lectora en las y los estudiantes de educación básica para mejorar sus aprendizajes, mediante estrategias de lectura compartida y acompañamiento docente."
¿Ves la diferencia? Eso ya no es una actividad. Es un objetivo con dirección, con intención y con camino. Si lo lees de corrido, entiendes qué vas a hacer, para qué y cómo. Ese es exactamente el estándar que nos pide el Anexo 2.
¿Cuántos objetivos conviene tener? No le juegues al que puede más
Una recomendación muy práctica: no llenes tu Programa de Mejora Continua de objetivos. Con uno o dos objetivos bien redactados y bien enfocados es más que suficiente. ¿Por qué?
- Porque la escuela tiene recursos humanos, tiempo y energía limitados. Si pones seis objetivos, no vas a atender ninguno bien.
- Porque el objetivo debe responder al problema prioritario del diagnóstico. Si todo es prioritario, nada es prioritario.
- Porque cada objetivo te va a generar metas, acciones, responsables, tiempos y seguimiento. Multiplicar objetivos multiplica el trabajo del colectivo.
- Porque da gusto llegar a la última sesión y poder decir con evidencias: "esto sí lo logramos".
Errores que veo una y otra vez en los objetivos del CTE
- Poner el nombre de una actividad ("Realizar un taller…") en lugar de un objetivo.
- Usar verbos que no son infinitivos ("Mejora de la lectura", "Implementando acciones…").
- Olvidar el para qué, que es el corazón del objetivo.
- Confundir el objetivo con la meta. La meta lleva número y tiempo; el objetivo lleva sentido.
- Escribir objetivos enormes, casi filosofales, que no se pueden evaluar nunca.
- Copiar el objetivo del año pasado sin revisar si el problema sigue siendo el mismo.
Tu checklist para revisar un objetivo en 30 segundos
- ¿Inicia con un verbo en infinitivo? ✅
- ¿Dice claramente para qué? ✅
- ¿Incluye el "mediante" con la estrategia? ✅
- ¿Se puede evaluar al final del ciclo escolar? ✅
- ¿Tengo solo uno o dos objetivos en todo el programa? ✅
Si le pegaste a las cinco, felicidades: ya tienes un objetivo con estructura SEP y no una actividad disfrazada. Si te falló alguna, no te agobies: es cuestión de reescribirlo y leerlo en voz alta en el colectivo para ver si todas y todos entendemos lo mismo. En el video completo, paso a paso, te muestro el ejemplo oficial tal cual y cómo aterrizarlo en tu escuela, ya sea de organización completa, multigrado o unitaria.