La prueba que ningún docente debería ignorar
Compañera, compañero: cuando llega el Taller Intensivo de Formación Continua para Docentes, sobre todo en la Fase Intensiva, todos empezamos a escuchar la palabra “eje articulador” una y otra vez. Inclusión, pensamiento crítico, interculturalidad crítica, igualdad de género, vida saludable, apropiación de las culturas a través de la lectura y la escritura, y tantos otros. Pero seamos honestos: muchas veces el eje queda en el papelito bonito que escribimos en el encuadre, o en la diapositiva de la planeación, pero ¿realmente atraviesa la actividad? ¿De verdad modifica lo que hacemos en el aula?
En este video corto que compartí en mi canal les dejo una prueba que me parece brutalmente clara: cambia el eje por cualquier otro. Si la actividad se queda igual, entonces el eje era puro adorno. Así de simple y así de doloroso. Porque un eje articulador de verdad no es una etiqueta: es una lente que transforma la manera de plantear la situación didáctica, la consigna, las preguntas, las metas y hasta la forma de evaluar.
¿En qué consiste la prueba del cambio de eje?
La prueba es tan sencilla que no necesita un formato nuevo ni una tabla de Excel llena de colores. Imagina que tienes una actividad ya planeada y decides cambiar el eje articulador por otro distinto. Por ejemplo:
- Antes: Actividad de ciencias con eje de pensamiento crítico.
- Prueba: Cambias a igualdad de género.
Si al hacer el cambio, la consigna, las acciones, los materiales y el producto esperado siguen exactamente igual, entonces el eje estaba solo de adorno. No estaba articulando nada. En cambio, si al cambiar el eje la actividad necesita modificarse para tener sentido, entonces sí hay una verdadera articulación.
¿Qué dice el documento oficial?
Esto no lo estoy inventando. El propio documento que trabajamos en los talleres de la Nueva Escuela Mexicana advierte, en su página 24, que debemos evitar las “vinculaciones forzadas”. O sea, no se trata de escribir que nuestra actividad “incluye” todos los ejes porque sí. No se vale pegarle el nombre de un eje a una actividad que pudo haber existido desde hace diez años sin ningún cambio. Eso no es articular, es decorar.
Y ustedes dirán: “Alex, pero es que la maestra o el maestro ya tiene demasiado trabajo como para modificar todo”. Tienen razón, no se trata de satanizar ni de llenar de culpa. Pero si vamos a hacer el esfuerzo de nombrar un eje articulador, que ese esfuerzo sea real. Si no, mejor no lo pongamos. Porque cuando el eje es adorno, el alumnado lo nota, el colectivo docente lo nota y nosotros mismos lo notamos cuando nos preguntan: ¿y por qué elegiste este eje? Y no sabemos qué responder.
Señales de que tu eje es puro adorno
Te comparto algunas señales para que te auto-evalúes sin miedo:
- La actividad no cambia aunque le pongas otro nombre al eje.
- El eje solo aparece en la portada o en el apartado de “fundamentación”.
- Los alumnos no saben que existe o no lo viven en ninguna parte de la clase.
- Las preguntas que guían la actividad podrían ser de cualquier asignatura sin relación con el eje.
- Al explicar tu planeación ante el colectivo, sientes que tienes que “justificar” el eje en lugar de demostrar cómo articula.
¿Cómo pasar de la decoración a la articulación?
La buena noticia es que podemos mejorar. Primero, elegir un eje y preguntarnos: ¿qué tendría que cambiar en mi actividad para que este eje sea indispensable? Por ejemplo, si el eje es igualdad de género, las situaciones de aprendizaje tendrían que abrir preguntas sobre estereotipos, sobre cómo se reparten los roles en los equipos, sobre qué voces se escuchan y cuáles no. Si el eje es vida saludable, no basta con dibujar una manzana: habría que analizar el entorno alimenticio, el descanso, el uso de pantallas, el bienestar emocional. Si el eje es interculturalidad crítica, la actividad debería cuestionar a quién se considera válido y a quién se ha excluido históricamente.
Ese es el reto. Y la prueba del cambio de eje nos ayuda a detectar cuándo estamos haciendo las cosas con intención y cuándo estamos solo cumpliendo el requisito del plan de clase.
Yo sé que en el CTE a veces se nos va el tiempo revisando formatos y llenando tablas. Pero estos momentos de análisis valen mucho más si nos llevan a reflexiones reales. Por eso preparé este video corto de #Shorts y también el video completo, donde con más calma explico esta idea con ejemplos prácticos para que la lleven a su próxima sesión de taller o a su planeación diaria.
🔗 Recursos del video
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