La Séptima Sesión Ordinaria del Consejo Técnico Escolar nos coloca frente a una pregunta de fondo: ¿quién sostiene la mejora de la escuela? Durante años la respuesta giró casi por completo alrededor de la figura del director o la directora. Las Orientaciones de la SEP para esta sesión proponen un cambio de mirada: la mejora escolar no recae en una sola persona, se construye en colectivo. Ese es el corazón del liderazgo distribuido.
De una dirección que concentra a una escuela que construye
El modelo vertical concentra las decisiones: la dirección organiza y decide, el colectivo recibe indicaciones y la mejora se vive como cumplimiento administrativo. El liderazgo distribuido no le resta importancia a la dirección; amplía la capacidad de acción de toda la comunidad escolar. El directivo articula y acompaña, las y los docentes proponen y coordinan, y el colectivo construye soluciones compartidas. La diferencia no es solo repartir tareas: es construir confianza, participación y corresponsabilidad.
La escuela como comunidad de aprendizaje
Cuando el liderazgo se distribuye, el Consejo Técnico Escolar deja de ser un espacio meramente informativo y se convierte en un lugar real de diálogo pedagógico. La escuela empieza a funcionar como una comunidad de aprendizaje: un espacio donde el colectivo reflexiona sobre su práctica, comparte lo que funciona, identifica lo que hay que transformar y acuerda acciones concretas centradas en el aprendizaje de las y los estudiantes.
¿Qué problema busca resolver esta sesión?
Las Orientaciones reconocen tres tensiones frecuentes en nuestras escuelas: directivos sobrecargados que cargan solos con la mejora; un CTE que a veces se queda en lo informativo; y el trabajo docente que ocurre de manera aislada. El liderazgo distribuido es la respuesta a esas tres tensiones a la vez, porque mueve a la escuela del control hacia la reflexión y del cumplimiento hacia la mejora construida en comunidad.
Cuatro retos para hacerlo realidad
- Generar confianza para que las y los docentes participen, propongan y coordinen acciones.
- Abrir espacios de diálogo, fortaleciendo el CTE y otros momentos colegiados como espacios pedagógicos reales.
- Sostener la corresponsabilidad, compartiendo tareas, seguimiento y evaluación de la mejora.
- Pasar del control a la reflexión, centrando la gestión en el aprendizaje de estudiantes y docentes.
El mensaje final de las Orientaciones es claro: el liderazgo distribuido no sustituye a la dirección escolar, la fortalece. Una escuela mejora de verdad cuando el colectivo aprende, dialoga y construye soluciones de manera conjunta.
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