Si eres docente en México, seguramente ya te tocó ver los titulares de siempre: "México reprobado en PISA", "los alumnos no entienden lo que leen", "la educación en crisis". Yo también los vi. Pero cuando me senté a leer las 377 páginas del informe completo de PISA 2025 —no la nota de país de catorce cuartillas que repartieron los medios— me encontré con la mitad de la historia que nadie abrió.
Y esa mitad cambia por completo la conversación. Porque sí, hay un problema real y hay que nombrarlo. Pero el problema no es el que te vendieron.
Lo primero: tus alumnos no dejaron de leer
El anexo A1 del informe es clarísimo cuando lo desglosas por tipo de texto. La lectura de búsqueda quedó intacta: ubicar un dato, localizar una cifra, encontrar la información solicitada en un texto. Tus alumnos siguen siendo capaces de eso, y no es poca cosa.
Lo que se cayó fue otra cosa:
- La lectura de textos largos. Los que exigen sostener la atención, seguir un argumento a lo largo de varias páginas.
- La lectura de juzgar. Valorar la fuente, detectar el sesgo, decidir si lo que dice el texto es creíble o no.
O sea: no dejaron de leer. Dejaron de juzgar. Y esa distinción cambia absolutamente todo lo que hacemos en el salón de clases.
Dewey, 1938: el aprendizaje colateral
John Dewey ya lo advertía desde 1938 con su idea de aprendizaje colateral: los alumnos no solo aprenden el contenido de la asignatura, también aprenden actitudes, disposiciones y formas de pararse frente al conocimiento. Y esas disposiciones se aprenden sin que las pongamos en el programa.
Si toda la evaluación se reduce a marcar la respuesta correcta, el alumno aprende colateralmente que pensar es elegir de entre las opciones que alguien más ya preparó. Ese es el punto.
Lo que SÍ trae el alumno mexicano a tu salón
Aquí viene la parte que ningún medio quiso publicar. PISA 2025 midió por primera vez disposiciones socioemocionales en decenas de países, y México aparece así en las tablas I.3 a I.8:
- Séptimo de 83 sistemas en MENOS respuestas apresuradas. Tus alumnos contestan mal, sí, pero contestan pensando.
- Sexto de 89 en perseverancia.
- Dos de cada tres alumnos mexicanos creen que lo que aprenden en la escuela les sirve, contra la mitad de los países ricos.
- Cuartos de 80 en querer que su trabajo futuro sirva para cuidar el ambiente.
Lee eso otra vez. Tus alumnos tienen ganas. Tienen curiosidad. Tienen una noción de que la escuela sirve para algo. Con eso trabajamos.
La única donde México sale abajo… y lo explica todo
Hay una sola disposición en la que México aparece por debajo del promedio de la OCDE: la de cómo se comprueba lo que se sabe. Es decir, la disposición a preguntar, a verificar, a dudar.
Paulo Freire le puso nombre en 1996 y no es falta de curiosidad. Es curiosidad domesticada. Freire distinguía entre la curiosidad ingenua —que todos los niños traen— y la curiosidad epistemológica, que es la que pregunta qué es, cómo se sabe, quién lo dice, desde dónde lo dice. La primera no se puede perder. La segunda hay que cultivarla, y en muchos de nuestros salones la estamos apagando con buenas intenciones.
Y ahora sí, el celular
Sobre prohibir el celular, la OCDE es sorprendentemente específica: la prohibición baja la distracción cinco puntos pero no mueve el desempeño. Es decir, sirve para el clima del aula, no para el aprendizaje. Si alguien te ofrece el celular como la solución mágica al rezago, ya tienes el dato.
¿Quién decide lo que piensan nuestros alumnos?
Esto es lo incómodo del video. No hay conspiración: hay asimetría. Alguien decide qué se pregunta, qué se incluye, qué se mide y cómo se mide. Y esos alguienes no son docentes. Cuando la curiosidad se convierte en contenido y no en práctica, la pregunta por el origen del saber se pierde.
La báscula es sencilla de plantear: comprobar no es desconfiar. Pedirle a un alumno que te explique cómo llegó a su respuesta no es un ataque, es enseñanza.
La grieta que nadie ha nombrado: las niñas
Y aquí está el hallazgo que no ha salido en un solo medio mexicano: México tiene la sexta brecha de género más grande del mundo en ciencias, y es uno de los dos únicos países donde quedan más niñas que niños debajo del nivel mínimo. Eso no es un dato técnico. Es una decisión social que se toma en cada salón, cada semana, con cada comentario sobre quién "es bueno para las mates".
Zemelman: lo dado y lo potencial
Hugo Zemelman nos da la lente para cerrar: hay que distinguir lo dado —lo que ya está medido, diagnosticado, archivado— de lo potencial, lo que puede llegar a ser. Los resultados de PISA son lo dado. Tus alumnos son lo potencial. Trabajamos con lo segundo.
Los tres libros que usé como lente ya tienen su resumen completo en el canal: Dewey, Freire y Zemelman. Si quieres profundizar, abajo están los enlaces.
- John Dewey, Experiencia y educación: https://youtu.be/29rFFC9Iehs
- Paulo Freire, Pedagogía de la autonomía: https://youtu.be/Gb9RRlCsM_E
- Hugo Zemelman, La labor del maestro: https://youtu.be/dOV6PuJNzss
- Los seis datos de PISA que no salieron en la mañanera: https://youtu.be/TCQH03J6Vrk
Fuente: OECD (2026), PISA 2025 Results (Volume I), informe completo. Tablas I.3 a I.8, capítulos 2 a 4, anexo A1 y prólogo.
🔗 Recursos del video
Te toca a ti: mira el video completo
Maestro, maestra: si algo te queda de esta entrada, que sea que tus alumnos no dejaron de leer, dejaron de juzgar. Y eso se enseña, se practica y se recupera en el salón. Córrele el video completo aquí arriba, porque en los 18 minutos vienen las tablas, los datos y las tres lentes completas que no me caben en un blog.
Y si este tipo de análisis sin titulares te sirve, suscríbete al canal, actívale la campanita y compártelo con ese colega de la academia que también está harto de las notas de catorce cuartillas. Nos vemos en el siguiente video.